Mantenimiento de un barco en invierno (II): cabos y velas

edeeb41195f1e87a458abd2a9e0f4b20En la primera parte de esta serie de “mantenimiento de un barco en invierno” nos fijamos en aspectos preparatorios de la invernada, como es el escoger dejar el barco a flote o sacarlo del agua. En esta ocasión continuamos poniendo la atención en los cuidados que requiere un barco de cara al invierno, fijándonos en los sistemas de amarre utilizados durante la estancia de atraque y el cuidado de las velas.

Protección de los amarres

Los cabos sufren especialmente durante el atraque invernal. Los continuos roces con superficies duras y fijas los deterioran hasta el extremo de perderlos. Lo más adecuado es colocar muelles y amortiguadores, previamente examinados y de la resistencia adecuada.

En caso de utilizar cabos es buena idea forrarlos con una manguera de goma. No obstante, no está demás que los cabos principales (largos y esprines) se coloquen dobles con cabos independientes y de mena suficiente para soportar el desplazamiento del barco, así como revisar periódicamente los amarres.

El cuidado de las velas

Después de una temporada de navegación a vela el velamen requiere de un exhaustivo examinado y cuidado. Si no hay previsión de utilizar la embarcación durante la temporada invernal es preferible desarbolar el barco y estibar las velas en un lugar protegido.

El primer paso es desplegarla en una superficie plana y lavarlas utilizando un detergente neutro, mejor si es jabón. Tras el secado natural al aire libre se deben doblar cuidando de que no queden arrugas. Es cierto que la labor es dificultosa y es un trabajo arduo, pero se compensa con una más larga vida de las velas, que de otra forma se deterioran por quedar expuestas a la intemperie, aunque queden enrolladas. Además es una buena ocasión para examinar a conciencia el material y reparar los desperfectos.

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